Los ensayos in situ constituyen una disciplina fundamental dentro de la geotecnia moderna, abarcando todas aquellas pruebas y mediciones que se realizan directamente sobre el terreno, sin necesidad de extraer muestras para su análisis en laboratorio. En el contexto de La Coruña, una ciudad con un desarrollo urbano y portuario significativo, estos ensayos permiten caracterizar el comportamiento mecánico e hidráulico de los suelos en su estado natural, preservando condiciones como la presión de confinamiento, la humedad y la estructura original del material. Esta categoría engloba técnicas tan diversas como la determinación de la densidad de campo mediante cono de arena, la evaluación de la resistencia al corte con la veleta de campo, o la medición de la permeabilidad mediante ensayos Lefranc o Lugeon, cada una adaptada a problemáticas específicas del subsuelo gallego.
La geología local de La Coruña presenta particularidades que hacen imprescindible una campaña de ensayos in situ bien planificada. La zona se asienta sobre un sustrato hercínico compuesto predominantemente por esquistos y granitoides, sobre los cuales se han desarrollado depósitos cuaternarios de naturaleza muy variada: desde suelos residuales arenosos producto de la meteorización del granito, hasta potentes rellenos antrópicos en las áreas portuarias y ensenadas colmatadas. Esta heterogeneidad litológica, combinada con la presencia de niveles freáticos elevados típicos del clima atlántico, exige que parámetros como la deformabilidad o la resistencia al corte se midan directamente en el terreno para evitar los errores asociados a la descompresión y alteración de muestras durante su extracción.
En cuanto al marco normativo, en España es de obligado cumplimiento el Código Técnico de la Edificación (CTE), cuyo Documento Básico SE-C regula los reconocimientos geotécnicos para la edificación. Este código remite a la norma UNE-EN ISO 22476 para la ejecución de ensayos de penetración y a las normas UNE 103800 para la veleta de campo, entre otras. Además, para proyectos de obra civil como túneles, carreteras o infraestructuras portuarias en La Coruña, la Guía de Cimentaciones en Obras de Carretera del Ministerio de Fomento establece la obligatoriedad de realizar ensayos como el dilatómetro de Marchetti o la placa de carga para validar los módulos de deformación asumidos en el cálculo de asientos. La correcta aplicación de estas normativas garantiza la fiabilidad de los datos y la seguridad de las estructuras.
Los proyectos que típicamente requieren esta categoría de ensayos en la región son múltiples y de gran envergadura. Las obras de ampliación del Puerto Exterior de Punta Langosteira han demandado exhaustivas campañas de permeabilidad y resistencia en los rellenos granulares. La construcción de edificios residenciales y comerciales en zonas como Matogrande o Los Rosales necesita de un control de compactación mediante ensayos de densidad in situ. Asimismo, las intervenciones en el casco histórico, donde es frecuente encontrar rellenos heterogéneos y muros antiguos, se apoyan en el muestreo inalterado con tubo Shelby para obtener especímenes de suelo fino que permitan analizar su comportamiento tenso-deformacional sin perturbar la muestra. Sin estos ensayos, el diseño de cimentaciones y taludes carecería de la precisión necesaria para mitigar los riesgos geotécnicos inherentes al terreno coruñés.
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Email: contacto@laboratoriomecanicadesuelos.orgUn ensayo in situ se realiza directamente sobre el terreno, manteniendo su estado natural de esfuerzos, humedad y estructura, lo que evita la perturbación inherente al muestreo. En contraste, los ensayos de laboratorio se ejecutan sobre muestras extraídas, que inevitablemente sufren cierta descompresión o alteración, aunque permiten un control más preciso de las condiciones de contorno durante la prueba.
Los ensayos in situ se concentran en la fase de reconocimiento geotécnico, previa a la redacción del proyecto constructivo. En La Coruña, es habitual realizar una primera campaña para definir el perfil del terreno y, posteriormente, ensayos de control durante la ejecución de terraplenes, rellenos o mejoras del terreno, como las pruebas de compactación en las ampliaciones portuarias o en urbanizaciones.
Los ensayos in situ permiten medir parámetros clave como la resistencia al corte no drenada con la veleta, la deformabilidad mediante el dilatómetro o la placa de carga, la permeabilidad con ensayos Lefranc o Lugeon, y la densidad y humedad in situ con métodos nucleares o de cono de arena. Estos valores se utilizan directamente en los cálculos de capacidad portante, asientos y estabilidad de taludes.
Sí, el Código Técnico de la Edificación (CTE DB SE-C) exige un reconocimiento geotécnico que incluya ensayos in situ para la mayoría de las edificaciones, salvo aquellas de muy escasa entidad. La intensidad y tipo de ensayo dependen del grupo de terreno y de la categoría de la construcción, siendo más exhaustivos en suelos blandos o en edificios de más de cuatro plantas.