La geofísica aplicada en La Coruña constituye una disciplina esencial para la caracterización no destructiva del subsuelo, abarcando un conjunto de técnicas de prospección indirecta que permiten obtener información crítica sobre la composición, estructura y propiedades dinámicas del terreno. Esta categoría integra métodos como el georradar GPR para la detección de servicios enterrados y estructuras someras, los ensayos de MASW / VS30 para la clasificación sísmica del suelo según el Código Técnico de la Edificación, los microtremores HVSR para la determinación del periodo fundamental de vibración, y los sondeos de resistividad eléctrica / SEV para la evaluación de la estratigrafía geoeléctrica. La importancia de estos servicios radica en la capacidad de minimizar riesgos geotécnicos, optimizar la cimentación de estructuras y prevenir patologías derivadas de un conocimiento insuficiente del terreno, todo ello sin recurrir a excavaciones masivas que resultarían inviables en el denso entramado urbano coruñés.
El contexto geológico de La Coruña presenta particularidades que hacen imprescindible un enfoque geofísico riguroso. La ciudad se asienta sobre un sustrato predominantemente granítico hercínico, profundamente meteorizado en amplias zonas, lo que genera espesores variables de material saprolítico y coluviones de comportamiento geomecánico complejo. A esto se suman los depósitos cuaternarios de ladera y los rellenos antrópicos en áreas portuarias y ensanches históricos, donde la heterogeneidad lateral y vertical es extrema. La presencia de niveles freáticos someros en sectores como los rellenos de la dársena o en las proximidades de las rías añade un factor de incertidumbre adicional. Estas condiciones convierten a la geofísica en una herramienta de diagnóstico fundamental, ya que permite mapear con precisión las transiciones entre el granito sano, el granito alterado y los recubrimientos, información vital para el correcto diseño geotécnico.

La normativa española aplicable exige la realización de estudios geofísicos en determinados escenarios. El Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SE-C) establece la obligatoriedad de clasificar el terreno en función del parámetro VS30 cuando no se dispone de datos sísmicos directos, siendo el ensayo MASW la metodología de referencia para obtener la velocidad media de ondas S en los primeros 30 metros. La norma sismorresistente NCSE-02, aún en vigor, vincula el espectro de respuesta elástica a las características dinámicas del subsuelo. Asimismo, las ordenanzas municipales y las prescripciones técnicas para la redacción de proyectos de urbanización en La Coruña suelen requerir campañas de georradar para la localización precisa de redes de servicios antes de cualquier excavación en viario público, en cumplimiento de las directrices de seguridad y prevención de daños a terceros.
Los proyectos que demandan servicios de geofísica en La Coruña son diversos y abarcan desde la edificación residencial y terciaria sobre solares con posible afección de rellenos o galerías subterráneas, hasta obras civiles como túneles, taludes y ampliaciones portuarias donde la compartimentación del macizo rocoso es un factor crítico. Las rehabilitaciones de edificios históricos en la ciudad vieja y Pescadería requieren microtremores para evaluar la vulnerabilidad sísmica sin alterar las estructuras existentes. Los estudios hidrogeológicos para captaciones o control de intrusiones salinas recurren a la resistividad eléctrica para delimitar acuíferos y plumas de contaminación. En todos ellos, la combinación de métodos geofísicos permite una inversión conjunta de datos que reduce la ambigüedad interpretativa y ofrece un modelo de subsuelo robusto y validado, base indispensable para la toma de decisiones de ingeniería.
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Email: contacto@laboratoriomecanicadesuelos.orgUn estudio geofísico proporciona datos cuantitativos sobre la estratigrafía, las propiedades mecánicas y la geometría del subsuelo sin necesidad de realizar catas o sondeos destructivos masivos. En La Coruña, la presencia de granito meteorizado y rellenos antrópicos genera una alta heterogeneidad que los métodos geofísicos permiten mapear con continuidad lateral, identificando zonas de debilidad, cavidades o niveles competentes para la cimentación, información clave para cumplir el CTE y evitar problemas de estabilidad futuros.
El CTE DB-SE-C exige la determinación del parámetro VS30 para clasificar el terreno en categorías sísmicas A, B, C o D. Cuando no se dispone de datos previos o el perfil geotécnico es incierto, el ensayo MASW es el método recomendado. La norma NCSE-02 también vincula el espectro de diseño al periodo del suelo, obtenible mediante microtremores HVSR, especialmente relevante en zonas de amplificación sísmica potencial como las cuencas sedimentarias o rellenos profundos del entorno coruñés.
La integración de métodos como el georradar, la resistividad eléctrica y los perfiles sísmicos MASW reduce significativamente las incertidumbres interpretativas al aportar información complementaria de distintas propiedades físicas. Por ejemplo, el georradar detecta objetos discretos y cambios de constante dieléctrica, la resistividad informa sobre el contenido en agua y litología, y el MASW sobre la rigidez dinámica. Esta sinergia permite construir modelos de subsuelo coherentes y fiables para proyectos complejos de ingeniería civil y edificación.
Los estudios geofísicos deben integrarse preferentemente en la fase de investigación geotécnica preliminar o complementaria, antes de la redacción del proyecto de ejecución. Realizarlos en etapas tempranas permite orientar la ubicación y profundidad de los sondeos mecánicos, optimizar la campaña de reconocimiento y disponer de los parámetros sísmicos y geoeléctricos necesarios para el cálculo estructural, evitando rediseños costosos o retrasos durante la construcción derivados de un conocimiento insuficiente del terreno.